
Vivo en un departamento y ahora último mi vecino me ha provocado cuatro filtraciones en distintas partes del inmueble. Estas goteras son dañinas y la última afecto a la instalación de los tubos fluorescentes. La primera reacción, es el enojo, decir: "¿ por qué me sucede esto a mi ? "
La segunda reacción, es pensar que esta gota divina vuelve al oceáno. Esta gota es parte de un mar universal que viene a mi, el inicio del bautismo en la fe de la paciencia. La verdad oculta de los mares perdidos en otro tiempo de mi vida.
En fin, el enojo a dejado paso a la iluminación , a la espera de esta gota sagrada que nutre mi alma y mi ser. Mientras el departamento no se transforme en un acuario, todo esta bien, entonces digamos: TranquilicenZen ¡¡¡
Colectivo Aula Poética.
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